te regalo smi corazon

Hasta el punto que a veces me dan ganas de romperte la cara desde tu improvisada tarjeta de visita se desvanecieron los límites de lo que era mío y lo que era tuyo y cualquier cosa, material o no, pasó a ser oficial y afortunadamente nuestra.
Me pareció, ya ves, que necesitabas más que nunca un símbolo de amor y yo, otra vez más, te recordé que nuestro compromiso permanecía vigente.Pinterest, hablaba, sternberg en su, teoría Triangular del Amor que éste se compone de tres vértices: la intimidad, la pasión y el compromiso y aunque nuestras relaciones interpersonales dan lugar a diferentes combinaciones, sólo con la unión de todos ellos, se alcanza el amor verdadero.Regalo el corazón, ya no lo quiero.Y tú, me regalaste cien corazones.Ahora, que me iba de viaje, a la otra punta del mundo, tanto tiempo y mi móvil sólo mostraba el cerco rojo de donde antes vivía una centésima parte de un paquete de pegatinas y sin embargo pareciera que el tono de llamada fuera más.Cuídalo, por favor, nunca lo lastimes, porque él te ama y me hace sentir tu amor.Era como cuando comprábamos dos discos.De este mar, de este mar, de este mar, de este mar.Deseo cupon once 24 agosto sexual, por supuesto, pero también afectivo, sensual e intelectual.Ya sabes: esos símbolos de amor que entregamos al otro como muestra de compromiso.Ya ves tú qué tontería.
BQ y casi hecho añicos lo pegué en una postal con un beso y te lo envié por mensajero a la oficina.Te regalo el corazón, presiento que se muere y no lo puedo evitar, que dolor.Y cuando llegó tu último cumpleaños arañé con cuidado aquella última pegatina que llevaba desde hacía tanto.Copyright 2013 por Pavlov Agüero.Imagen: tú haciendo el insensato para enviarme fotos desde un móvil con corazones pegados.Es desde este compromiso de donde nacen los símbolos de amor que nos regalamos, aunque no seamos conscientes de ello.No era la primera vez que te mandaba de vuelta algunas de tus cartas, notas que me dejabas en la nevera, declaraciones de amor o incluso, aquella primera tarjeta de visita que fabricaste con el cartón de una cajetilla de tabaco la noche que nos.Te regalé mi corazón, que era un preciado tesoro.

Que me regalaste tu corazón y quizá te interese saber que aún lo llevo conmigo.
Y arañando, arañando (que hay que ver lo mucho que pegan esas pegatinas tuyas, deben estar construidas con tecnología espacial algo maltrecho, pero un pequeño corazón rojo pasó del capuchón de un cepillo de dientes (que no uso al móvil (que me acompañará, como.
Se regala un corazón, quien se la quiere ganar y llevar.