cuento un regalo de navidad

Nuevamente comenzaron las discusiones de siempre, hasta que de pronto apareció por la puerta el niño de quien tanto se habían reído el año anterior, triste y cabizbajo.
Al bajar los padres del coche, los niños se le fueron encima al pequeño arbolito.Y por ultimo, mi madre.Sí, ya.El gato pensó que la anciana no cumpliría su amenaza, pero pasaron los días y lo único que tenía para comer era un triste trozo de pan.Su rostro dejaba ver una tristeza poco habitual en ella.El padre llamó tres veces y luego dos, empleando un código.Una vez que la pareja entra a la casa, comenzaron a llamar a la hija: Regina!Pasando los días, la tienda se fue quedando sin arbolitos y sólo venta de ganado brahman rojo se escuchaba la voz de un arbolito que decía: A mí, a mí que soy el más chiquito.Uno tras otro, todos fueron pidiendo perdón al niño, reconociendo que eran suyos los mejores regalos de la Navidad, esos que colman el corazón de las personas imprimir cupon peugeot autoplan de buenos sentimientos, y hacen que cada Navidad el mundo sea un poquito mejor.Ahora dice que no quiere celebrarlo, que a ninguno de ustedes en realidad le gusta su fiesta, que sólo quieren otras cosas.Nada, qué podemos hacer?
Entonces, un anciano juguetero, uno que nunca había hablado en aquellas reuniones, se acercó al niño, se puso de rodillas y dijo: - Perdón, mi Dios; yo no quiero ningún otro regalo que no sean los tuyos.
Quiero ver dónde estamos y a dónde vamos.
Exclamó la anciana satisfecha.La comida no volvió a faltar nunca más en la casa, tampoco el entretenimiento para Calcetines.Se encontraba el cura y sus ayudantes.Al darse cuenta, Kika soltó un grito y el gato, asustado, abrió la boca de golpe liberando su mano y dejándose ver al instante.Pero se encontraba las paredes rasgadas en lugares inalcanzables, todo estaba roto y entramos a una sala.Es cómo te lo pedimos mami?Lanzó una estela de fuego y dejó atrás la Tierra, un 24 de diciembre de 2052, para dirigirse a un lugar donde no había tiempo, donde no había meses, ni años, ni horas.Pero algo ocurrió que hizo aquella conferencia distinta de las anteriores: se coló un niño.Estaba cortada, los brazos y las piernas por distintos lados y nadie podía creer que lo haya echo ella porque se hubiera muerto al cortarse el primer brazo.Dijo la mujer enfadada.



Escondido detrás del árbol de navidad, esperó a ver que ocurría.
La puerta se abrió, llegó luz desde la cabina, y se oyó un murmullo de voces.